Eine kleine Gotik

¿Puedo revisar mi hotmail?

Sentada en mi cama, la mirada de Antoinnette era iluminada sólo por el brillo de mi monitor. Habíamos ido de compras y a latear un poco, aparentemente, y ella había venido para entrar a Yahoo y enviar unas fotos, aparentemente. Dudé ante su pregunta y respondí que sí con la voz un poco tensa. Ya era medianoche y aún tenía que bañarme para ir a bailar y por muy a gusto que me siento con ella no me gusta mucho dejarla a solas aquí pues sé que le encanta revisar mis cosas y todavía no era tiempo de contarle de algunas.

Todavía no.

Conozco a Antoinnette desde hace más de 10 años. Pareja una época, distantes por otras, agarres otras tantas, a veces nos encontramos para solamente tomar algo o tirar fabulosamente. Hay una simpatía y un cariño de base y, quizá muy a pesar de ella, también una química que se ha mantenido a lo largo de boyfriends, girlfriends, juerguitas, agarres, triángulos, cuartetos, peleas und so weiter.

Hoy me invitó a acompañarla quizá como creando la ocasión para contarme de como empezó una relación online que se ha convertido en un noviazgo a la distancia. Espera tener sus papeles y partir a Waimea alrededor de Julio.

La química es algo curioso: sea por la anticipación del disfrute o el hábito del placer reiterado entre quienes la experimentan, la proximidad genera una cierta tensión. Se siente en la piel, se siente en el ánimo e influencia la interacción así como también se hace patente en zonas del cuerpo con turgencias muy específicas. Ser o no consciente de su presencia o reconocerla no influye en modificar lo que ella despierta.

Así que al ver a Antoinnette en mi cama y sentarme a su lado para mostrarle Safari en el Dock, no necesitábamos decir mucho o hacer grandes cosas para que algo empiece a pasar. Aún si ella hablaba de la lentitud de Yahoo y la velocidad de la conexión y yo le seguía la cuerda hablando de Emax o envíos por ftp. En mi cabeza me preguntaba si no debería tomarla súbitamente como a ella le gusta y no parar hasta ver el gesto lascivo que forma su sonrisa entreabriendo los labios y respirando entre espasmos mientras sus ojos se ponen en blanco en tanto que, finalmente, se viene.

Pero no sería esta vez.

Entre la castidad y la lujuria es fácil saber que elegir, pero cambiar de país, casarse, dejar todo para empezarlo de nuevo con alguien con quien has compartido apenas dos semanas en persona conllevan esfuerzos y decisiones que no voy a ayudar a sabotear. No al menos sin antes hablar de ello.

Y yo quería irme a bailar.

Encontramos un taxi pronto y mientras Antoinnette se alejaba sentada en el asiento posterior veía su sonrisa de simpatía y quizá desazón; por entonces no tenía manera de saberlo.

Ducha, afeitada, rasurada, algo de ropa oscura und tanzen gehe Ich !.

Ya dentro vi la gente moviéndose entre las dos pantallas gigantes que mostraban We fade to gray de Visage. Wow. Ya me sentía en algo de solo oír, ver y estar allí. Fui a comprar algo de tomar, abriéndome paso entre emos, góticos y góticas, normalos y chiquitas con el jean a medio poto. Para todos hay. Entre la masa oscura de gente bailando, llamó mi atención una chica bajita y gordita que había ido con una falda 3/4 blanca y los zapatos de la pata Daisy igualmente blancos. ¿Qué hacía alguien así en una disco como esa? Pues lo que le diera la gana, y en cuanto a eso, bien por ella. En cuanto a mí, yo me divertía mirándola menearse vigorosamente entre los aullidos de X-Mal Deutschland pero con el más puro frenesí de Rosy War.

Por lo menos los primeros 40 minutos la música la rompía, cada canción era una de las que mas me gustaban o una muy buena de Soft Cell, Ocean Blue, Depeche, X-Mal Deutschland, Cure, Morrisey, Human League, Xymox…y tantos otros; yo bailaba un poco por cada lado, viendo como estaban las cosas, hasta que me quedé en una esquina. Pusieron algo más pesado y descansé un poco apoyándome en la pared.

Estuve así un rato, observando. No había realmente performers pero algunos bailaban un poco mejor que otros. Noté también que a mi derecha había un pata sólo que tomaba su botella de cerveza y bailaba a ratos. Era un tipo de cabeza cuadrada, pantalón y correa de vestir y camisa oscura. Parecía ser algo rígido o de algún tipo de formalidad como la de un policía, sin serlo.

Después que había acabado mi trago y estaba mirando de nuevo apoyado en la pared, el pata se me acercó y me alcanzó la botella preguntándome si aceptaba un chela. Le dije que sí y que yo pondría la próxima. Se sirvió de la botella en un vaso y me la alcanzó. La conversación era light y de cosas generales como si conocía gente allí y desde cuando iba. Todo normal, como dos patas que comparten una chela para no tomar solos cada uno por su lado.

Empezó a sonar Flock of Seagulls “… who’s that lovely girl in the corner / she’s so fine / oh how I wish that she was mine… “ y empecé a bailar ahí mismo, de lo buena que es la canción. Junto con ella aparecieron 2 góticas delante nuestro pero a cierta distancia, una mas relax que bailaba balanceándose y tenía un lindo cabello largo lacio y rojo fresa y la otra de pelo corto que se movía con fuerza y bailaba super bien. Ella llevaba botines y medias negras, un vestidito negro con los hombros descubiertos, metales y algún tatoo. Y una actitud que se transmitía en su manera de bailar: la cagada.

Paso un rato, entre que conversé más con el pata, vino un segundo par de chelas, las gotiks estaban bailando solas, después entre ellas y luego con un par de patas. Finalmente la de pelo corto estaba sola otra vez mientras su amiga se daba piquitos con un pata. Yo la miraba, viendo como bailaba. Entonces la conversación con el pata con quien yo cheleaba dio un giro inesperado: me preguntó si me gustaban las chicas a lo que le dije que sí, y luego me preguntó si me gustaban los patas. Si la pregunta hubiera tenido algo de afectación o amaneramiento en la voz me hubiera sonado sórdida, pero la oí en un tono muy neutral y la tome como de alguien que quiere saber con quien esta cheleando, osea, eres o no y ya pues, salud. Le respondí que no, que no era mi nota, pero que normal con la gente que tenga las preferencias que tenga. Al parecer mi respuesta no lo dejó contento porque me pregunto de nuevo si salía con patas o si alguna vez había estado con alguno porque “seguro tu la tienes bien grande… ” pucha, con eso ya se puso en evidencia, a lo que solo le dije tranquilamente que n-a-d-a que ver con patas, que me encantaban las mujeres. Hubo un silencio luego y me dijo que iba al baño.

Volví a mirar a la kleine Gotik bailando de nuevo. Me gustaba tanto su manera de bailar que me acerqué a ella y le dije que bailaba tan bien que hacia que valga la pena ir a allá, aunque sea solo para verla. Y para mí, eso era absolutamente cierto. Sonrió, hablamos un toque y la dejé bailando otra vez. En eso empezó a sonar Sisters of Mercy y yo empecé a bailar más allá. Estaba feliz por el trago, la música y bailaba con unas ganas… en eso ella me habló y empezamos a lorear otra vez y a bailar juntos. En un momento giramos y ella puso un brazo sobre mis hombros mientras se echaba hacia atrás y vi que el pata de las chelas se quitaba. Le conté a ella lo que había pasado, se rió y me dijo que ella sí veía algo medio raro ahí. Yo, ni cuenta. De la que me salvé, pensé, o de la que ella me salvó. Le agradecí y me respondió con una sonrisita pícara. Me contó que una vez había chapado con su amiga para quitarle a ella un pata de encima. Me pareció aún más atractiva: no limits. Hablábamos, bailábamos, hablábamos, reíamos, bailábamos. Bien. Luego nos sentamos y seguimos conversando, me dijo su nombre, me mostró su último piercing -una barreta sobre dos pequeños aros en la espalda- y hablamos de otras cosas que se dicen cuando uno conoce a alguien que le cae de la pm. En realidad, yo tenía ganas de conocer algo de gente, y mejor aun si era gente que iba a la misma disco y realmente le gustaba la misma música y tenia quizá una visión alternativa de las cosas, más relax o no sé, no tan igual a lo mismo que veo constantemente.

Quería irrealidad.

Irrealidad como ver la silueta de una bella gotik moviéndose con fuerza y danzando con rebeldía y abandono entre lasers de colores rebotando en sus piercings y metales y enciendendo sus mechas de cabello en la semi oscuridad de la disco como fondo, mientras Stygmata Martir inundaba mis oídos y resonaba hasta en mi abdomen.

En más de una manera fui feliz esa noche.

Puta madre, ¡me dura hasta ahora!.

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