La piscina

Primer dia nadando. Fue increíble. Hay dos piscinas y tuve una solo para mí. Nadie más en esa misma piscina, que es descubierta y con el sol me he bronceado también.

Hace tanto que no nadaba.

Hay una gran tranquilidad a esa hora, apenas unas cuantas personas pasaban hacia la otra piscina, la cubierta. El agua algo tibia por el sol de todo el día estaba muy limpia y se veía el fondo cuando buceaba.

Realmente disfruté mucho el estar allí. Olvidé un poco la tristeza que me causan otras cosas y recordé la secundaría, cuando competía en el verano en la piscina del colegio.

Eso sí, no creo que baje mucho de peso con nadar. No me parece que haya hecho mucho ejercicio hoy, supongo que tendré que correr y luego nadar para ver una diferencia.

Mi abuela se va

Mi abuela está en cuidados intensivos.

Tiene 99 años. Le han diagnosticado una infeccion generalizada pero no tiene fiebre, más bien al contrario, su temperatura esta bajando y pareciera tender a la hipotermia. La hipotermia puede ser fatal.

Varios médicos vinieron desde hace como una o dos semanas que empezó con los síntomas y le dieron medicinas pero al parecer no tenían la certeza de lo que estaba pasándole. Lo único que hicieron es ocultar los síntomas. Con la confianza en su criterio veíamos como las cosas continuaban sin saber que pasaba.

A pesar de lo fuerte que es, la edad y lo serio de la infección me hacen temer lo peor. Su estado es muy delicado y aún no saben cual es el origen de la infección.

En mi memoria, la presencia de mi abuela es intermitente pero muy cálida y llena de recuerdos muy afectivos. Venía a vernos o nosotros íbamos a pasar vacaciones en su casa. La recuerdo benévola pero algo seria como son las abuelas, de risa fácil y buen humor y muy orientada al trabajo y las tareas de su quehacer diario.

Después de los 80 años he visto como han ido declinando sus facultades poco a poco. Pero se mantenía lúcida y a pesar de su disminuída audición, respondía y recordaba las cosas cuando entendía lo que le decíamos.

Ahora hay mucha cólera aquí contra los médicos que vinieron y no supieron acertar en lo que tenía o decirnos que debíamos llevarla a otro lugar o a un especialista. No era un tema de dinero. Aunque por su edad tambien es un hecho que las cosas tienen un final y que la vida no es eterna, eso no quita que no hagamos lo posible para que este bien y sus dias sean por lo menos gratos.

Sólo espero que no se sienta sola. Me la imagino con su cuerpo frágil por la pérdida de peso, cansado por los años y dolido por esta enfermedad, en la sala blanca llena de aparatos, paredes de mayólica y materiales asepticos. Y nadie puede estar en ese cuarto limpio de todo. Sólo la podemos ver desde una ventana, fuera.

Espero que esté en paz y que su mente viaje en recuerdos gratos, en imagenes de tantos lugares maravillosos donde ella ha estado.

Siento una pena inmensa.